Caos controlado.
El compositor habla de su propia obra: Storm of the Eye.
Los clásicos contemporáneos de Epsilones
Suena retrofuturista, extraterrestre, misterioso, suena a banda sonora de ciencia ficción serie B, pero sobre todo suena intenso, emocionante.
Lo que hace Foss con el preludio de la Partita en mi mayor para violín solo BWV 1006 de Bach no sé si llamarlo deconstrucción, recomposición, reinterpretación o, simplemente, demolición. Sea cual sea el término, el resultado es impactante e irreverente, como una buena pesadilla.
Por cierto: Phorion (Φόριον) es palabra griega y significa 'mercancía robada'.
Para saber cómo fue el estreno puedes leer la siguiente crónica.
Los seis mencionados en el título son los instrumentos que Donovan explica que le fueron impuestos con la comisión de la obra: oboe, clarinete, trompeta, violín, violonchelo y piano.
El resultado es chispeante, rico en sonoridades, juguetón: suena a teatro en estudio con decorados de cartón piedra y disfraces de papel.
Esta obra es, según el autor, «Una meditación sobre el sufrimiento humano». El título significa '¿Dónde estás, luz?' y proviene de un verso de El cantante ciego de Hölderlin. La superposición de música, textos y grabaciones llevan a la obra de lo trágico a lo épico con momentos de profundo misterio.
La obra contiene textos de Hölderlin (Der blinde Sänger); del propio Claude Vivier en un lenguaje inventado y grabaciones históricas de Martin Luther King, Jr. y del asesinato de Robert Kennedy.
Para más información sobre Vivier y su obra, clica aquí.
Hay que dejarse llevar por el piano y seguir sin preguntas el camino que recorre incansable, fluido, a veces indeciso, con frecuencia obstinado, machacón.
Fascinante.