domingo, 4 de diciembre de 2022

Tomás Marco. Espacio de espejo (1990)

Esta obra es puro juego, una colección de simetrías y contrastes, una sucesión de cambios de timbres y de ritmo que nos lleva de lo saltarín a lo misterioso sin solución de continuidad. Al escucharla tengo la sensación de asistir a un debate entre varias y extrañas especies de seres.
 

Marco habla de su obra: 

“La composición usa una orquesta de proporciones reducidas y con las prestaciones solísticas, tal como era la formación que se me había sugerido y se desarrolla como un trabajo eminentemente abstracto y formal en el que la expresión debe dimanar de la propia forma. Ésta utiliza una buena cantidad de procesos especulares, y de simetrías de diverso tipo, tendentes a crear un espacio propia. La espacialidad no se basa tanto en la focalización del sonido según donde se coloquen los instrumentos – aunque hay algunas preferencias sobre el particular- sino de un empleo de la sensación temporal de la música tendente a crear un espacio propio donde habitar y habitable por el oyente. En algunos momentos, los timbres se acercan a ciertos procedimientos de la música electroacústica y en otros se emplean con toda su pureza individual. Espejos tímbricos que se miran en espejos formales para crear un espacio multiespecular. Espejo también de mi propia concepción de la música y de una referencia lejana al compositor en cuyo honor surge. Juego dialéctico de relaciones y referencias que no tienen por qué individualizarse conscientemente sino que sirven de motivación a una música que debería hablar por sí misma".



domingo, 27 de noviembre de 2022

Alban Berg. Concierto para violín. "A la memoria de un ángel" (1935)

El concierto para violín fue la última obra de Berg. El ángel del subtítulo se refiere a Manón Gropius, hija de Alma Mahler y Walter Gropius a la que Berg se sintió muy unido. A los dieciocho años Manón murió de como consecuencia de una poliomielitis y Berg compuso el concierto en su memoria. Moriría meses después dejando su ópera Lulú incompleta.

La obra está escrita siguiendo la técnica dodecafónica, aunque con una fuerte carga tonal (la serie que utiliza incluye triadas tonales). Sea como fuere, Berg pone la técnica al servicio de la expresión de intensas emociones logrando momentos dramáticos.  


El concierto consta de dos movimientos, cada uno con dos secciones:

I. Andante, Allegretto.
II. Allegro, Adagio. (Enlace)

Para un análisis de la obra ver Historia de la música.

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lunes, 21 de noviembre de 2022

Maurice Ravel. Cuarteto de cuerda en fa mayor (1903)

En este su único cuarteto podemos disfrutar de la mágica sonoridad, tan de cuento, de Ravel.  


Es increíble que a Gabriel Fauré, dedicatario de la obra y su "cher maître", no le gustase el último movimiento.
 
Sus movimientos son:
I. Allegro moderato – très doux
II. Assez vif – très rythmé
III. Très lent
IV. Vif et agité

sábado, 12 de noviembre de 2022

Gérard Grisey. Vortex Temporum (1995)

En esta obra Grisey utiliza tres escalas de tiempo distintas en cada uno de los movimientos: la humana como estándar en el primero, una escala de tiempo dilatado en el segundo que sería el de la ballena y un tiempo contraído en el tercer movimiento que sería el del pájaro. Es interesante tomar estas referencias animales en lo que tienen de escalas espaciales para luego traducirlas a escalas temporales imaginando el movimiento asociado a los correspondientes volúmenes.   

Esta obra es un ejemplo de música espectral, no por fantasmal sino por pertenecer al estilo musical que descompone los sonidos en sus armónicos y luego reconstruye por síntesis los distintos timbres. No es una música fácil, pero es que la música no tiene por qué serlo. Merece la pena dedicarle algo de atención. Para un profundo y muy interesante  análisis de la obra merece la pena acceder a Historia de la música.
      


Plantilla instrumental: piano, clarinete, flauta, violín, viola y violonchelo.


sábado, 5 de noviembre de 2022

Jesús Villa-Rojo. Trío (2005)

El arranque de este trío es espectacular: violín, piano y violonchelo se unen y enfrentan en un juego de unísonos, repeticiones y escalas de gran energía. Captada nuestra atención se suceden desarrollos más calmados pero igualmente intensos de estas ideas iniciales hasta desembocar en una magnífica recapitulación final.

Es interesante que un compositor tan experimental como de Villa-Rojo se interese por formaciones tan clásicas como esta de violín, violonchelo y piano y les aporte todas las enseñanzas obtenidas en sus investigaciones. El resultado es moderno pero sin aspavientos, sin trucos.  

Para más información: “Jesús Villa-Rojo, 70 aniversario
Y para ver cuatro páginas de la partitura: Trío de Villa-Rojo.

sábado, 29 de octubre de 2022

Henri Dutilleux. Timbres, espace, mouvement (La Nuit étoilée) (1978-1992)

A Dutilleux le encantaba el misterio. Y si hay una parte del día misteriosa en la noche. Y si hay una noche misteriosa es la Noche estrellada (La Nuit étoilée) que pintó Vincent Van Gogh en 1889. Por eso es lógico que el compositor francés le dedicase esta obra.

Dutilleux ve en el cuadro tres partes (una terrenal, la del pueblo; otra intermedia, la de las montañas ascendentes; y la última la del cielo estrellado, con esos vórtices que hubiesen encantado a Descartes) y hace que la orquesta refleje esa organización colocando en primer plano doce violonchelos y seis contrabajos, dejando un espacio vacío en medio y situando detrás los instrumentos de viento y percusión (efectivamente: no hay ni violines ni violas).

En 1992 el autor añadió entre los dos movimientos originales un interludio para 12 violonchelos.


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Este es el cuadro de Van Gogh que expresó musicalmente Dutilleux: 

La Nuit étoilée. 1889


viernes, 21 de octubre de 2022

Wolfgang Rihm. Marsyas (1998-1999)

Marsias, flautista él, desafió a Apolo a un concurso musical en un típico gesto de hybris ('orgullo'). En la primera ronda Marsias hizo bailar al público, pero Apolo les hizo llorar con su lira, de modo que quedaron empatados. Entonces Apolo propuso tocar el instrumento al revés, cosa que con la lira se puede hacer pero no con la flauta, por lo que las musas, juezas de la competición (así cualquiera gana) dieron a Apolo por vencedor. El castigo no fue poca cosa: fue desollado vivo, y es que desafiar a un Dios tiene estos inconvenientes.

Esta historia es la que inspiró a Rihm la rapsodia para trompeta que se puede escuchar a continuación. Siempre expresionista y preocupado por llegar al público, añade una marimba y siete tambores que dialogan con una trompeta magistral.   


Hay un momento jazzero de la trompeta que me recuerda al Concierto para trompeta “Nobody knows de trouble I see” de Bernd Alois Zimmermann.

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La pintura que he puesto como enlace en Tres monos es de John Melhuish Strudwick (1849-1935), alumno, evidentemente, de Burne-Jones.