Henze es abundante, profuso, excesivo, misterioso, tenebroso a veces, bombástico otras, aunque también encontramos en su música momentos de reflexión, y de calma, aunque siempre tensa.
La alternancia en este su segundo concierto para piano de movimientos vivaces con otros más lentos refleja el conflicto entre la moderación y el exceso, entre lo apolíneo y lo dionisiaco.
Dicen los que saben que recuerda a Schönberg, y es verdad, aunque se trata de un Schönberg más chispeante, más animado, más rico.
La obra consta de las siguientes partes:
0:00 Moderato
14:22 Vivace
28:26 Moderato
35:18 Vivace
36:54 Lento
40:41Vivace
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